viernes, 16 de octubre de 2009

Sal a disfrutar.

Hace tiempo escribí un post -El trabajo del actor y el trabajo del personaje- en el que planteaba el disfrute de los actores y actrices como soporte del Teatro. Es algo que sigo creyendo, pero se me han despertado ciertas dudas que quisiera compartir.

Estoy convencido que casi todos los actores/actrices han oído esa expresión de “sal a disfrutar”. A mí me lo han dicho directores, compañeros, amigos que han ido a verme actuar, etc. Es algo muy habitual. Los directores lo suelen decir antes de la representación, como para dar ánimos. También lo he escuchado a menudo después de la función, como consejo, como diciendo algo así como: “lo que haces está bien, pero estaría mejor si disfrutaras”; o dicho de otro modo: “estaría mejor si yo percibiera que disfrutaras”. En alguna ocasión incluso me han dicho: “por ejemplo “fulanito” (un compañero con el que estaba actuando), a ese sí que se le nota que disfruta”.

Yo antes sí creía entender a que se referían esos consejos, y me lo tomaba como un “despreocúpate, suéltate, déjate llevar, etc.”. Pero hoy en día me cuesta traducir esa expresión “sal a disfrutar” en algo concreto que pueda hacer para mejorar en mi trabajo.

Desde el 30 de Septiembre estoy en “De cuando acá nos vino” de Lope de Vega en el Teatro Pavón de Madrid, y varias personas que han ido a verme me han dicho que se nota que disfruto. Y sí, realmente disfruto de la función cada día, y me lo paso muy bien en escena. Pero debo reconocer que también me lo han dicho un día en el que precisamente no había disfrutado demasiado. Por otra parte otro día me dijeron algo así como: “deberías disfrutar más, que el personaje te lo permite, te deja mucho margen al disfrute”, y -cosas de la vida- ese día era uno de los que más había disfrutado.

Ese par de ocasiones fue lo que me despertó este dilema ¿Qué es disfrutar en el escenario? ¿Es necesario para una buena actuación? ¿Cómo garantizarlo cada día? ¿Con qué realmente se disfruta?

Yo reconozco que la razón fundamental por la que hago teatro es simplemente porque disfruto muchísimo actuando. Con lo cual el disfrute –para mí- es imprescindible-. Hubo un tiempo en que sufría más de la cuenta, pero en un momento decidí que el sufrimiento y la actuación no deben estar unidos. ¿Es necesario disfrutar para una buena actuación? Para mí… sí, sin lugar a dudas.

Disfrutar es deleitarse, gozar, sentir placer… y yo me deleito, gozo disfruto jugando a ser otro. “Jugando”… “actuar es jugar” se ha repetido infinitas veces. Los niños juegan para disfrutar. Y los actores/actrices “juegan (actúan)” para disfrutar.

De todas maneras me gustaría apuntar algo. Recuerdo un chiste en que uno le decía a otro: - “Oye, ¿tú te consideras buen amante?”, y el otro le contesta: - “Yo soy un amante excepcional” “¿Cómo estás tan seguro?” le vuelve a preguntar sorprendido por su contundente respuesta, “Está claro, hombre. Yo siempre quedo satisfecho”.

Lo que trato de decir es que en la actuación, como en el sexo, si sólo disfrutas tú… algo no va bien. Y no se trata, desde mi punto de vista que disfrutes con, por y para los espectadores. No. Los espectadores que disfruten estando expectantes. Hay que disfrutar con, por y para los compañeros -con los otros personajes-. El disfrute necesario, útil y válido es el que surge de la relación con los demás. Con lo cual toda la atención en los demás. En ellos –en mis compañeros- está el alimento de mi disfrute.

En fin… seguiré pensando en ello.

Un abrazo.

Ernesto Arias.