domingo, 14 de junio de 2009

Comentarios sobre "el estado actuacional".

Me gustaría compartir algunos comentarios que me han hecho (vía facebook), a mi última entrada sobre "el estado actuacional":

JOSEP ALBERT COMENTÓ:

Querido compañero:

Es una verdad como un puño lo que bautizas como "Estado actuacional".
Bastante de acuerdo en las causas que apuntas.
No creo que tenga más solución, por parte del actor, que la prevención ante la euforia, el feed back del equipo... Salvo que lleguemos a un nivel de desapego de nuestro ego digno de un avezado monje budista, con lo que probablemente dejaríamos la interpretación, porque la consideraríamos "Vanidad de vanidades".
Yo quería apuntar otra causa:
A veces, demasiadas veces, y no quiero ser llorica...
A los actores (De teatro, aclaro) se nos ha ido rebajando "Como con lima" las posibilidades que tenemos de armonizar con el espacio y los compañeros.
No me excuso, constato:
A) El "Entorno" que muchos de los "nuevos directores" construyen es incompatible con esa conciencia del espacio y la energía.
Lo de siempre: tratar de ser íntimo y estar relajado, hablando por encima del "Espacio sonoro" atronador que nos imponen... Por ejemplo. La manía de la música y los efectos que nos dejan incapaces de saber que pasa con nuestra propia voz.
B) Moverse por escenografías que cada vez más buscan el "Impacto estético" y menos la funcionalidad, o el apoyo del trabajo de interpretación.
C)Llevar el consabido vestuario que encorseta al actor.
Con lo que preguntarse "Como me he sentido" equivale casi a "¿Me he sentido hoy menos mal?".
En definitiva, tiene que ver con ese desplazamiento del centro de gravedad del foco del trabajo escénico, desde el trabajo del actor hacia la "puesta en escena del director".
Considero que contribuye mucho a agravar el problema.
Vale, se trata de ser eso que los anglosajones llaman "proactivo", optimista, responsable y de convencerse de que "Puedo con todo eso".
Es el desafío del actor del siglo XXI.
Antes de actuar, nos toca superar una Ghymkana.
Pero creo que hay que decirlo, por lo menos.
Y sólo un matiz, puesto que paradójicamente ese "estado actuacional" a veces es lo único capaz de sostenernos, sobre todo en muchas de las nuevas dramaturgias.
Pienso en esos personajes de Botho Strauss, de Vinaver o de Bernhardt, que precisamente sólo se sustentan desde una especie de "supernova" de energía interior, y donde hasta la comunicación deja de ser un requisito.
A veces no hay "Entorno" al que adaptarse.
Pero en lo importante y esencial, por supuesto, estamos de acuerdo.
Un abrazo, compañero...

ALFREDO SANZOL:

Ernesto gracias por tus reflexiones. Creo que aquí estás hablando, también, de uno de los grandes problemas de la interpretación y de la dirección. Uno de los problemas que más dificultan la comunicación actor-director. Personalmente siento una gran impotencia cuando veo que un actor "no está", y al acabar la función él sale contentísimo. Poder ayudar al actor en ese momento, servir de espejo para lo que ha hecho, ayudarle a conocer cual ha sido el nivel real de comunicación con sus compañeros y con el público, servir de portavoz de ese público...es para un director el trabajo más difícil, más delicado, y el más satisfactorio...

JAVIER LARA:

Dices: "Cuando un actor se enfrenta a un texto su mayor esfuerzo casi siempre consiste en tratar de entender la situación del personaje, sus motivos, sus acciones, su realidad, su objetivos, la relación con otros personajes... Nos preocupamos mucho por dar con las mejores opciones, pero las mejores opciones pueden ser malas si no se realizan de manera creíble."

¿Persistir en las "mejores opciones" puede ser un tipo de "estado actuacional"?

Es duro desistir, y peligroso persistir. Entre la búsqueda de conexión entre el imaginario que la obra te da particularmente y lo que el director y, en definitiva, el marco último de la actuación dejan contar hay todo un mundo, un universo. Según mi experiencia, el "estado actuacional", y esto es algo que un director nunca podría entender del todo, viene dado por la persistencia de búsqueda en el imaginario personal y no en la atención al universo que vive fuera de uno por sí mismo, y que "hay que ver y escuchar".

Este "estado actuacional" creo que es muchísimo más positivo que un "estado vacacional" en escena. La energía que este "estado" tiene, puesta al servicio de la atención, de la vida en escena, es "la madre del cordero" de la actuación; la lucha entre la "concentración" y la "atención", entre mostrar y sugerir, etc. Salir de una función sintiendo que ha salido "bien" por "estado actuacional" no es malo, es una llamada a la atención... Una vez más: Hay que ser humilde para ser actor, porque siempre te enfrentas con el EGO que quiere todo o nada, "estado actuacional" o "estado vacacional"; el punto justo de actuación es vida, y esto el EGO no lo controla.

También hay que saber leer lo que los que están fuera perciben de este "estado actuacional", porque corregirlo inadecuadamente también puede ser un error. La solución a este estado no debe ser, creo, "escucha más", "haz menos", "mueve menos las manos": ¡Señor y eso cómo se hace!... todo generalidades. Gracias Ernesto.

PACO LUQUE:

Pues no hablemos de distancias: lo que a un espectador de la fila 2 puede resultar "excesivo", a otro de la 19 le resulta "escaso". Qué difícil situación es controlar esa energía. Tal vez con que la 10 quede contenta...

OSCAR DE LA FUENTE

Yo me he preguntado siempre, despues de , por supuesto vivr ese "estado actuacional", cómo localizarlo, cómo ser consciente de ese estado y ponerle freno, ya que estando en escena, no te das cuenta, tú lo has dicho, y si alguien no te lo dice (director, amigos, compañeros) , incluso puedes caer en el error de hacer "imprint" y grabarlo en tu disco duro, creyendo que eso es correcto... asi que ahi va mi eterna pregunta

ALBERTO IGLESIAS

Ernesto, gracias por compartir tus reflexiones que son, me temo, palabras que oímos muchas veces en nuestras cabezas. Al leer tu entrada me he acordado de Telvi y de las cosas que él no decía cuando ensayábamos Cara de Plata. Como tú le conoces bien no te sonarán extrañas sus indicaciones: "La paritura! Haced la partitura! No actuéis, que cuando actuáis la cagáis!". Supongo que en nuestro oficio no hay verdad sin mentira, sin esa paradoja de la que hablaba Diderot. Pero es humano querer mejorar y aterra actuar sin buscar, sin tratar de mejorar cada frase, cada acción... Nos aterra saltar al vacío...pero quizás en ese vacío encontremos el todo, pus la naturaleza está hecha de extremos y ahí nace el misterio de un oficio que, afortunadamente, nunca se termina de aprender. Pero seguiremos buscando mientras se nos siga permitiendo subir a un escenario. Y espero que por muchos años. Un abrazo fuerte.

Gracias a todos por vuestros comentarios. Seguiremos reflexionando sobre el tema.

Un abrazo.

Ernesto Arias