miércoles, 13 de mayo de 2009

Evolucionar mediante el error.

Recuerdo un diálogo (no recuerdo dónde la escuché o leí, puede que sea de algún libro o película –si alguien que lea esto sabe de dónde es, le agradecería que me lo dijera-) que era más o menos así:  

- Nunca había conocido a alguien como tú. ¿Cómo puedes ser tan buena persona? 

- Pues… no lo sé… quizá porque en esta vida cometí demasiados errores.

Este diálogo se me vino a la cabeza después de leer un artículo titulado "¿Qué haría Google?" en el que se decía que empresas, instituciones y ejecutivos parecen no tener la más mínima idea sobre cómo sobrevivir y prosperar en la era de Internet. Excepto Google, y el autor aconsejaba que las empresas deben abrirse, y explica los motivos y en qué deben basar esa apertura. Pero lo que me llamó la atención fue la siguiente frase: "¿Pueden fallar en el intento? ¡Claro que sí! Pero no solamente no importa equivocarse. Hay que "equivocarse rápido" para poder corregir los errores a tiempo. "No es el error lo que cuenta, si no lo que se hace para corregirlo". Equivocarse y reconocer su error contribuyen a fortalecer la credibilidad".

Me gusta esa idea de valorar el error; de la equivocación como medio de evolucionar.

Supongo que pongo atención en todo esto porque me encuentro en proceso de ensayos y siempre tengo ese maldito problema de querer hacerlo bien;  y cuando percibo que lo que estoy haciendo no es válido, no funciona, o es errado,  no me gusta y lo vivo como un pequeño fracaso. Me pasa sobre todo en los primeros ensayos, cuando uno todavía sabe muy poco sobre el personaje, sobre la obra, sobre la propuesta escénica, se siente patoso en sus movimientos, aparece esa cosa que tenemos los actores de sentirnos siempre juzgados, surge el miedo y la tensión, y haga lo que haga es un desastre. Los primeros días de ensayos los vivo con enorme tensión y preocupación, llegando incluso a dormir mal y no quitarme de la cabeza el texto, las escenas, el personaje, lo que me ha dicho o dejado de decir el director… vamos: una verdadera tortura… de la que me alivio poco a poco cuando las cosas se me van aclarando.

Quizá si asumo bien la idea de la “equivocación como medio de evolucionar” me ayude en el periodo de esos primeros ensayos. Quizá en esos primeros ensayos lo bueno sería “equivocarse rápido” para saber cómo proceder. Quizá si la asumo bien, no me frenará el miedo para probar nuevas cosas y no me preocupe cuando me equivoque. Quizá deba preocuparme precisamente cuando parezca que todo va bien y fluye sin equivocaciones. Quizá mi actitud no debiera ser evitar equivocarme, sino provocar, buscar  y que surja el error cuanto antes. No lo sé… No lo tengo muy claro. Realmente ¿Alguien se alegra cuando se equivoca y dice: “estupendo me he equivocado, ya sé lo que no tiene que ser”?  No lo sé… seguiré pensando en ello.

Un abrazo.

Ernesto Arias.

4 comentarios:

  1. Uno de los primeros entrenamientos que hicimos con John Wright consistía en aprender a arriesgarse a equivocarse sin que ello nos impidiese volver a intentarño sin miedo. Tenemos tendencia a movernos por el temor al error, y nos agarramos a él como un estigma, cuando la mayoría de lo que hacemos es material inservible sobre a escena, pero que nos permite explorar en el camino hacia lo que queremos. Cuántos actores vemos agarrarse a lo que saben (sabemos) hacer sin atreverse a trasponer las fronteras de la comodidad, de ese refugio donde no arriesgamos. Reivindico el error y el riesgo tanto en el trabajo de actor como en e trabajo del director de actores.A veces hace faltauna maa función para recordarnos que se puede ir más allá, que no se puede repetir, que debemos revisar el trabajo para er mejores en cada representación.

    ResponderEliminar
  2. Dos cosas: ¿qué es equivocarse rápido?, puede uno equivocarse despacio? Y, quizá nuestro "error" sea considerar que cometemos equivocaciones, y no "opciones a deshechar" a partir de las cuales alcanzamos otras cada vez mejores; y así nunca trabajar desde la frustración, es decir, desde la tensión, pero sí desde el interés por encontrar la opción más adecuada (que no la correcta), con todos nuestros sentidos volcados en la tarea.

    Así no hablaría tanto de autocomplacencia, como de autoestima,algo así como confiar en nuestras herramientas, en nuestro poder creativo, permitiendo que trabaje a su ritmo (lento? rápido?), dejándole espacio libre, poniéndoselo fácil.

    (Esto lo dice una que lleva tres semanas ensayando y tiene el cuello como una pelota de golf...en fin...a aplicarse el cuento) ... Leer más

    Gracias, Compañero.
    EVA.

    ResponderEliminar
  3. Entre las acepciones de 'errar'(del lat. errāre) encontramos'No acertar', pero también 'Andar vagando de una parte a otra' y 'Dicho del pensamiento, de la imaginación o de la atención: divagar'. Y estas dos últimas definiciones sí parecen tener algo que ver con el proceso de búsqueda. Lo mismo sucede con 'error'(del lat. error, -ōris), que la RAE define como 'Concepto equivocado o juicio falso' o 'Acción desacertada o equivocada', pero también, dentro del ámbito de Física y Matemáticas (podríamso añadir Teatro) 'Diferencia entre el valor medido o calculado y el real', que podría remitirnos al desfase entre lo que aspiramos a encontrar y lo que encontramos durante el eterno proceso de búsqueda.
    Entonces, tal vez el error sea llamarlo error, o impregnar esta palabra de cierto tono negativo. Siendo incómodo, tal vez el estadio ideal de cualquier proceso sería perpetuarse en el errar, en el error, como constatación de la no interrupción de la búsqueda. Quizás debería alegrarnos esa incomodidad, ese desasosiego, y preocuparnos sin embargo cuando éste desaparece. Dudo que nos haga más felices este estado agónico, ¿tal vez más vivos? O puede que esté errando.

    ResponderEliminar
  4. Como aspirante al mundo teatral tengo que decir que me siento total y absolutamente identificada contigo, Ernesto. Y por lo que voy viendo es un error común en la gran mayoría de la profesión. Me atrevería a decir que de la humanidad. el miedo al error viene grabado en nuestras venas desde nuestra educación en torno a una férrea perfección ideal y establecida por la sociedad.

    Estoy de acuerdo con todos vosotros, pero tengo que decir que como alumna me interesa la explicación que da Eva. Por ser la más rápida de aplicar en la práctica.

    Reivindico el error como señal de que hay trabajo, hay actividad. Y creo que arriesgarse a encontrarnos con ese fantasma es luchar por nuestro enriquecimiento.

    Y por cierto, yo me equivoco y digo: "Muy bien Marta, ya sabes lo que no tienes que hacer; ahora a por lo que sí tienes que hacer".

    Un saludo a los imperfectos

    ResponderEliminar