lunes, 23 de marzo de 2009

La necesidad del Entrenamiento en la Formación del Actor

No conozco a ningún actor/actriz que no quiera ser mejor de lo que es; todos tratamos de progresar, de crecer, de ser cada vez mejores. La cuestión de siempre es: ¿qué hacer para ello?

Una vez pregunté a un actor, con muchos años de oficio, qué debía hacer un actor para ser cada vez mejor: "Todo se reduce al talento y oficio. Si tiene talento, la experiencia que vaya adquiriendo será lo que le haga mejorar”, me contestó…  y añadió: “En la medida de lo posible trata de ser tú quien maneje y controle tu carrera profesional, porque en definitiva serás producto de tu experiencia”.

En el aprendizaje de cualquier actividad “la experiencia” es fundamental… y esta sólo se adquiere ejerciendo esa actividad. Ahora bien respecto al Teatro ¿deben los caprichos del mercado teatral condicionar la adquisición de “la experiencia”? ¿Cómo seguir el consejo de ese experimentado actor si, en realidad, uno no puede controlar las ofertas de trabajo que le llegan?

Siempre trato de entender y diferenciar los aspectos en los que tengo algún margen de decisión, manejo y control, y en los que no. No puedo decidir las ofertas de trabajo que me hacen, sólo puedo aceptarlas o rechazarlas. Si mi actividad teatral se reduce a realizar lo mejor posible las ofertas que acepto, tendré muy poco control y manejo en “mi experiencia teatral”, no seré dueño de ella, estaré a expensas de lo que me vayan ofreciendo. Pero en lo que sí tengo posibilidad de incidir es en mi Entrenamiento.

El Entrenamiento es el único medio que se me ocurre para, de alguna manera, tener algo de control en “la experiencia que quiero adquirir”; y desde ese punto de vista se me hace fundamental en la Formación del Actor. Trabajando (ensayando y actuando) por supuesto que estaré adquiriendo experiencia, pero entrenando es evidente que también. La combinación de ambos aspectos creo que es lo ideal para mejorar como actor/actriz.

Entrenamiento es darse la posibilidad de probar a hacer cosas sin miedo a equivocarse, sin tener en cuenta la responsabilidad de la presentación en público; indagar  y experimentar en nuevas maneras de enfrentarse con el trabajo tratando de descubrir nuevas técnicas y distintos puntos de vista; regalarse la oportunidad de enfrentarse a un tipo de personaje que no te suelen ofrecer, o un autor que nunca has frecuentado, o un “código teatral” que no conoces; practicar y profundizar en lo que crees para ir afinando la técnica propia; adiestrarse en otras disciplinas viendo cómo pueden enriquecer tu trabajo…  y un largo etc.

No me atrevo a opinar cuál es la mejor manera de entrenar o de organizar un Entrenamiento. Supongo que cada actor/actriz debe ir creando su propio recorrido. Pero lo que sí que creo es que es importante dedicar una gran atención a ese recorrido… concienzudamente...  con cariño y disciplina...  con placer y con intensidad... divirtiéndose y arriesgándose,... con interés, rigor, empeño y voluntad... con regocijo, deleite, amor y pasión.

Cuidando y cultivando mi Entrenamiento, me estaré cuidando y cultivando como Actor.

Un abrazo.

Ernesto Arias.

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