viernes, 20 de febrero de 2009

La atención del actor durante La Actuación

En mi anterior entrada proponía cuatro terrenos en los que se clasificaría todo el trabajo del actor: Ejercicio, Entrenamiento, Ensayo y Actuación. Pero si hablamos del proceso de creación de un espectáculo nos tenemos que referir a los dos últimos aspectos: Ensayo y Actuación. A estos dos momentos del proceso creativo se les ha llamado de muchas maneras, trabajo pre-expresivo y expresivo, trabajo invisible y visible, ensayo y actuación etc. La mayoría de los manuales, libros de teoría, métodos etc, escritos por los grandes maestros están referidos a estos dos momentos (hay que reconocer que sobre el ejercicio y el entrenamiento se ha escrito poco).

Hay un libro que me gustaría recomendar: “El Actor y la Diana” de Declan Donnellan; en este libro se habla de una cuestión de la que -a pesar que les ocurre a todos los actores y actrices del mundo- se ha escrito poco y es el Miedo. Donnellan defiende que en escena (él denomina el momento de la representación como el “trabajo visible”) el actor debe estar atento única y exclusivamente a la Diana. Creo entender que para él la Diana es sencillamente lo que ve el personaje y le moviliza y le lleva a actuar como lo hace. Donnellan defiende que para el personaje siempre hay algo en juego, como en una apuesta donde se tiene mucho que ganar y mucho que perder; y si eso es así tu mirada inevitablemente estará en ello y te llevará a actuar. Él no está muy de acuerdo con el termino de “objetivo del personaje” o lo que “desea el personaje” porque eso puede dar a entender que depende de su voluntad, de que el personaje pueda decidir sus objetivos o deseos, y según él eso no es así. El personaje siempre se juega algo de suma importancia para él, y a pesar suyo. Ese algo es la Diana y la mirada del personaje debe estar en ello porque es la fuente de todo lo que hace, de su energía, de sus palabras, de sus gestos etc. Explica que cuando el actor desvía la mirada de la Diana es motivado por el Miedo y expone unos puntos de vista muy interesantes. Recomiendo su lectura.

A mí me gusta plantearme la escena como una batalla, un juego que tengo que ganar, un partido donde no tengo un rival claro porque van apareciendo distintos rivales inesperadamente; me gusta plantearme que en el comienzo de los ensayos es el actor quien empieza el trabajo y va forjando un personaje, un carácter adecuado para la batalla de la escena; en el momento de la escena salgo a ella como personaje (con esa naturaleza y ese carácter que he forjado durante los ensayos) para ganar la batalla, a combatir, a ganar la partida a luchar para que las cosas sean como necesito. Eso me ayuda a estar abierto, atento a los acontecimientos inesperados para responder a ellos, así me mantengo ocupado y si estoy ocupado no estoy preocupado.

Siempre que imparto algún taller de las primeras cosas que hago es lanzar a los participantes la siguiente pregunta. ¿”En qué consiste realmente el trabajo del actor?” Me explico… comienza la representación, el actor entra a escena  y ¿qué tiene que hacer? ¿a qué se tiene que dedicar? ¿Dónde debe estar su atención? ¿Cuál es su ocupación en el presente de la actuación? Las respuestas que suelen dar suelen ser del tipo de: ser el personaje, contar la historia, reaccionar a lo que ocurra en presente, estar lo más abierto y ser lo más expresivo posible, envolver al público en lo que ocurre en escena, irradiar la vida interna del personaje, permitir que las emociones fluyan, emocionar al público, arrojarse del todo etc. 


Voy a poner un ejemplo que suelo poner tras lanzar la pregunta; el trabajo de Rafa Nadal es evidente que consiste en ganar los máximos partidos posibles; y se entrena y prepara para ello; pero cuando sale a la pista y comienza el partido su atención sólo puede estar en un sitio... en su rival… y más exactamente en responder a los lanzamientos de su rival tratando que este no sea capaz de responderle a él.  Es decir que en definitiva el trabajo de Rafael Nadal consiste en golpear las pelotas con la raqueta tratando de pasar la red, que boten dentro de los límites del campo y tratando que el rival no consiga hacerlo. Yo no entiendo mucho de tenis, pero supongo que para poder hacer eso lo mejor posible previamente Nadal se ha entrenado al máximo, ha preparado su cuerpo, ensayado los golpes y ejercitado los efectos que se le pueden dar a la pelota, ha realizado partidos a modo de ensayo con jugadores similares al siguiente rival a batir etc. Pero cuando comienza el partido Nadal sale a la pista a ganarlo, a luchar para vencer, y para ello no le queda más remedio que estar muy atento a cómo le viene la pelota para golpearla.

Creo que en definitiva el trabajo del actor consiste en lo mismo. Lo primero que hay que tener en cuenta es que en el momento de la representación quien sale a escena no es el actor, es “el personaje”, y este también debe salir a ganar el partido. La diferencia con Nadal es que el rival del personaje es cambiante y a veces es la realidad de la escena, otras un acontecimiento inesperado, otras otro de los personajes, otras el espectador que actúa a modo de juez. El personaje combate, lucha contra todos estos rivales tratando de imponer su visión de la realidad, de ser entendido, de conseguir un abrazo, un beso o sencillamente que otro personaje le dé la razón, que el público (si se dirige directamente a él) entienda los motivos que le llevan a actuar y proceder como lo hace. Y en la escena la atención del personaje –al igual que Nadal- sólo puede estar en estar muy atento a cómo le vienen estos acontecimientos para responder a ellos y ganar el partido.

Una de las cuestiones que más me costó entender en la actuación es a renunciar querer ser expresivo. La mayoría de los actores jóvenes cometen el error de querer ser lo más expresivos posibles; y en realidad la “expresividad” es un regalo (lo mismo dice Donellan de la presencia; no se debe tratar de estar en presente porque sencillamente es imposible no estar en presente… la presencia es un regalo), es imposible no ser expresivo. Si una persona sale a escena va a expresar, inevitablemente. El error consiste en querer controlar esa expresividad, en esforzarse porque el público tenga una impresión determinada de lo que hacemos en escena. El personaje sencillamente lucha por lo que necesita, y de esa lucha surgirá la expresión y luego cada espectador tendrá una impresión determinada. Ese proceso es incontrolable, por eso el actor debe renunciar a tratar de controlarlo y ocuparse sencillamente de tratar de ganar el partido.

En algún sitio leí que el espectador, no quiere ver a personas luchando por ser expresivas, tratando de hablar bien, o haciendo esfuerzos porque se les oiga desde la última fila. El espectador quiere ver a héroes, personas que luchan hasta las últimas consecuencias por lo que necesitan. En una ocasión un director me puso el siguiente ejemplo: si a un personaje le han pegado un tiro y está en su casa sólo y desangrándose, el espectador no quiere ver cómo ese personaje llora y se lamenta de su situación; lo que quiere ver es como lucha y se arrastra por el suelo para llegar al teléfono y poder pedir ayuda.

Decir “héroes” no es decir buenas personas, el juicio moral viene después y es poder del espectador. Recomiendo ver “Frenesí” la película de Hitchcock (otro director me la señalo como ejemplo); en esta película el asesino tras matar a una mujer y darse cuenta de que esta, en el momento del asesinato, le ha quitado una pinza de corbata, empieza todo un periplo para tratar de recuperar la pinza que le incriminaría; deben ser por lo menos quince o veinte minutos de película en los que no se habla nada, y lo que nos interesa no es si el personaje es bueno o malo, se emociona o no; lo que nos mantiene despierta la atención es ver si finalmente lo consigue o no lo consigue. Y el espectador, a pesar de que se trata del asesino llega incluso a empatizar con él, con su angustia, llega a desear que consiga la pinza de corbata. Ese personaje es un "heroe" porque lucha, con todas sus fuerzas, hasta las últimas consecuencias, por lo que cree bueno para él.

Un abrazo.

Ernesto Arias.


8 comentarios:

  1. El libro “El Actor y la Diana” de Declan Donnellan está disponible, en inglés, en Google Books

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  2. Estando muy de acuerdo con casi todo lo que escribes sobre el papel, sí me gustaría que especificases un poco más el proceso de forjar el personaje. Es el personaje el que entra a escena, pero no me parece posible dejar totalmente fuera al actor, ¿o me equivoco? ¿Cómo forjar el personaje? ¿Cómo poner en primer plano al personaje, relegando al actor? ¿Cómo saber que sí estás trabajando desde el sitio adecuado?

    Y magnífica idea la del blog.Enhorabuena

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  3. Noia, gracias por tu comentario.
    Sobre el proceso de forjar el personaje iré escribiendo en futuras entradas y espero ir respondiéndote a las cuestiones que planteas. Sobre la cuestión de quien entra en escena, permíteme que insista; si un actor hace Hamlet, cuando entra en escena puede trabajar desde donde quiera, puede hacer lo que quiera, pensar si entra él o Hamlet, cuestionarse donde acaba uno y empieza el otro, puede divagar sobre la identidad de uno u otro pero hay una cuestión que tenerla en cuenta puede ser útil: el espectador sólo verá (y querrá ver) a Hamlet, es más sólo le interesará lo que le pase a Hamlet; al espectador no le interesa ningún problema, cuestión, intención, duda, deseo etc. del actor.
    En cualquier caso seguiré hablando del tema. Muchas gracias.
    Un abrazo.
    Ernesto Arias.

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  4. En hora buena Ernesto.Soy de Villa Carlos Paz, provincia de Córdoba, Republica Argentina y desde el año 1986 lidero el grupo de teatro LA KUEKA,independiente - vocacional. Te dire que los conceptos sobre la formación del actor/actriz son brillantes y me asegura que estoy trabajando sobre la base firme que me enseñaron desde un principio. El ejemplo que expones del RAFA NADAL(un grande)es extraordinariamente ilustrativo y pedagógico. Coincido en todos tus argumentos por que tambien los aplico en el taller. Tienes razon en que el actor debe ser como un atleta que debe entrenar para salir a ganar la gran batalla teniendo bien en cuenta quien es el adversario. Muchos colegas del medio me han criticado por mantener estos principios en el grupo y realmente como tu lo enseñeas,el actor debe entrenar o en caso contrario tiende a desaparecer. Aquí se da mucho el caso de que un director sube al escenario al actor/actriz no entrenados lo suficiente como para enfrentar al público y despues no hay forma que esas personas vuelvan al trabajo de taller que es donde realmente se forja el oficio del Actor. Estoy muy feliz por tu blog Ernesto. Soy un actor de 55 años, me llamo Osvaldo Sosa Vallejo y coordino el taller de Formacion Actoral del Grupo. Este será el segundo año y te pido que me permitas compartir directamente de tu blog estas maravillosas enseñanzas con los componentes de mi grupo. Esto que haces, le llena de salud a la actividad del teatro y solo queda por decir ¡¡¡a trabajar se ha dicho!!! Gracias ERNESTO por tu generosidad. Debes de ser una persona estupenda. Un gran abrazo. Osvaldo

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  5. Fe de Erratas: LA MUEKA en vez de LA KUEKA. Disculpa Ernesto, la pasión hace que me equivoque y te cuento que es divertido por que la KUEKA es un baile tradicional argentino, o sea, parte del arte folclórico de este pais. Gracias una vez más.
    Osvaldo Sosa Vallejo

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  6. Osvaldo:
    Es una satisfacción que, apenas después de dos meses de vida de este blog, ya haya alguien que desde tan lejos lea lo que escribo y le interese. Agradezco tus comentarios que me animan a seguir en esta tarea; y por supuesto puedes hacer lo que desees con las entradas que he escrito, para eso son, en definitiva.
    Deseo que vuestro trabajo sea del todo satisfactorio y que os den las mayores de las alegrías.
    Me ofrezco a tu disposición para cualquier cosa que creas que pueda ayudarte, y te animo a que comentes las entradas, las contradigas -si lo crees necesario-, las difundas, etc. ya que cuanto mayor debate haya mejor para todos.
    Un abrazo desde Madrid.
    Ernesto Arias.

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  7. Muchas gracias por esta entrada. Por fin he comprendido perfectamente qué es la "diana" de Donnellan. En un curso de teatro la profesora trataba de explicarlo pero a mí no me acababa de quedar claro. Ahora ya lo entiendo bien. Muchas gracias de nuevo. Muy interesante el Blog.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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