lunes, 2 de febrero de 2009

El trabajo del actor y el trabajo del personaje.

Supongo, y por ello me atrevo a afirmarlo, que todos los actores en escena desean ser naturales, orgánicos, espontáneos, verdaderos etc. Y opino que es una pretensión adecuada, debemos tratar de ser lo más reales, naturales y creíbles posibles; pero, evidentemente, siempre dentro del "código" establecido por la naturaleza del texto, por las premisas de dirección o por otras cuestiones técnicas como escenografía, vestuario, música, lenguaje etc.

Ser “naturales”, dentro del código me parece un buen objetivo; y es donde comienza el que seguramente es el principal problema, porque ¿cómo comportarse de manera natural sintiéndose observado por un gran número de espectadores?

Un joven que quiere ser actor, y desea prepararse bien para ello, seguramente irá a una escuela o trabajará con un profesor que le enseñe y muestre cómo entender las situaciones que vive el personaje, cómo apropiarse de sus acciones y emociones y que, de alguna manera, aprenda a ser natural y creíble viviendo estas situaciones. Para ello se han creado e inventando muchas métodos, sistemas o maneras de enfocar el trabajo. Pero el trabajo del joven no acabará aquí ya que debe ser veraz y creíble tanto para el espectador de la primera fila como para el de la última y por tanto el de la última tiene que poder oírle y escucharle con claridad. Entonces seguramente se preocupará de recibir clases de “técnica vocal” para solucionar esa cuestión; y poder ser natural y creíble viviendo las situaciones del personaje, sintiéndose observado por gran número de personas y “proyectando” su voz para que se le oiga en toda la sala. Pero si la situación del personaje es muy extrema y tiene que vivirla con gran pasión; el joven descubre que su cuerpo se tensa y agarrota con lo cual pierde naturalidad; e irá a unas clases de “técnica corporal” para corregir tensiones y así poder ser natural viviendo las situaciones del personaje, sintiéndose observado por un gran número de personas, tratando que se le oiga en toda la sala y evitando tener tensiones que le impidan ser natural si la situación es muy extrema. Y quizá luego se encuentre que tiene que trabajar con un texto muy elaborado cuyo lenguaje no es como el de la vida y las frases son largas, complejas y con expresiones difíciles de entender; entonces el joven tratará de dar clases de respiración, dicción, entonación etc; para poder ser natural y creíble siendo observado por un gran número de personas, viviendo las situaciones del personaje, esforzándose en proyectar su voz y evitar las tensiones y mantener el sentido de las frases para tratar de que los espectadores comprendan el complejo lenguaje de la obra. Además de todo esto también saldrá al escenario con toda su atención a seguir las marcas de dirección, a atender a sus compañeros y todavía le quedará una parte para comprobar si su trabajo está siendo bien recibido por los espectadores. Y ante tal cantidad de cosas es posible que le surja el miedo, responsabilidad y temor  a no poder con todas ellas e irá a terapia o clases de relajación, yoga, tai-chi, etc para tratar de controlar ese miedo. 

Lo cierto es que visto así el proceso de aprendizaje no parece algo que permita conseguir más seguridad, sino todo lo contrario.

Invito a recordar el por qué uno quiere dedicarse a ser actor; y creo que todos los que nos dedicamos a esto lo hacemos simplemente porque nos gusta, porque disfrutamos. No debe olvidarse que ese disfrute de estar en el escenario jugando a ser otro, las sensaciones que esa situación nos despierta es el motivo por lo que somos actores; nos gusta cuando un personaje está riendo y le dan una mala noticia y se pone a llorar, nos gusta enfadarnos, nos gusta cantar si el personaje lo hace, nos gusta suplicar a alguien que nos quiera; disfrutamos rechazando a alguien que confiesa estar enamorados de nosotros; jugamos a ser otros y disfrutamos con ello. Y aún me atrevo a decir más, creo que si existe el teatro, o se mantiene es más por el disfrute de los que lo hacemos, que por la necesidad de verlo de los espectadores. Realmente no sé si será así, pero me gusta pensar que de mi disfrute depende en cierta parte el que siga existiendo teatro. Con lo cual ese disfrute es casi una responsabilidad. Debo disfrutar de mi trabajo.

Realmente no conozco a ningún actor que lo sea porque le han obligado a ello. Pero sí conozco casos de personas que han dejado de serlo porque sufrieron demasiado durante el proceso de aprendizaje o formación. Cuando esto ocurre siento que es una gran herida para el teatro.

En teoría cuanto más aprende uno más libre debería sentirse y creo que esa es la única función de la técnica, abrir la puerta a la libertad; si por ejemplo un actor toma clases de dicción para que los espectadores puedan entender todas y cada una de sus palabras sin perder ni un fonema, es precisamente para que cuando salga a escena no tenga que pensar en pronunciar bien; y si ese actor en escena dedica un mínimo de su atención en pronunciar bien es que la técnica no estará suficientemente asumida. En mi opinión cuando se está en escena el actor no debe atender a pronunciar bien o a que se le oiga en toda la sala o a evitar tensiones etc... La atención del actor debe estar simplemente en donde estaría la atención del personaje.

Me gusta diferenciar entre mi trabajo como “actor” y mi trabajo como “personaje”; mi trabajo como actor es previo al momento de la representación; y de alguna manera lo divido entre ejercicios, entrenamiento y ensayos. Y mi trabajo como personaje es el que realizo durante la función con la presencia del público. Creo que esos trabajos no se deben mezclar. Si soy personaje me ocupo de las cosas que se ocuparía el personaje; y este no se ocuparía de tratar que se le oiga, de controlar sus gestos, de pronunciar bien etc.  Es el actor quien se debe preocupar de esto, y el trabajo del actor termina cuando comienza la representación que es donde empieza el trabajo del personaje.

La técnica es responsabilidad del actor. Pero ¿cómo adquirir la técnica? Será la siguiente entrega.

Un abrazo.

Ernesto Arias.

 

5 comentarios:

  1. Muy interesante!Creo que es necesario facilitar a un actor herramientas que enriquezcan su trabajo,que lo hagan más completo. Esto le dará más confianza cuando tenga que salir a escena a defender un personaje. Por ello creo que un actor debe estar en continua formación.
    Es genial que un actor comparta sus experiencias con otros, de esta manera uno pueda hacerse preguntas,ver donde tiene más dificultades,descubrir que existen diferentes formas de hacer las cosas, incluso constatar otras.En definitiva que es genial que exista este pequeño espacio para ir descubriéndonos como actores.
    Muchas gracias

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  2. Una vez mas Ernesto me sorprendes . . . y van, no lo se muchas. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Es un placer compartir contigo esta experiencia. Un saludo grande

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  3. Hola, Ernesto.
    No sabía que escribías un blog, ha sido una agradable sorpresa. Lo seguiré de cerca... Totalmente de acuerdo con lo que dices. Que sepas que es una gozada ver que transmites la misma entrega y energía en tus escritos que en tus interpretaciones y clases.
    Un abrazo fuerte

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  4. Gracias por tu generosidad. Te adoro.
    Ahora, tengo dudas cuando un director te dice que te escoge porque ese personaje es como tu, o tantas veces escucho que este actor está muy bien, que es muy bueno, porque es en el escenario tal y como es en realidad. Me gustaria saber tu opinión sobre esto. ¿no somos nosotros, los actores, seres humanos con un espectro más completo de expresividad que cualquier personaje?
    quiero decir, un personaje se haya limitacdo por lo que le pasa en equis situaciones (y el actor se dedica a desenmascarar la profundidad de esa persona) ¿o es al revés?
    viriato mate

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  5. Muchas gracias por tu comentario.
    Ese tipo de actores que se comportan de manera tan natural en escena y se comportan en el escenario tal como son en la realidad, me suelen gustar mucho la primera vez que les veo, y menos las otras veces, hasta que si no actúan de otra forma me suelen llegar a aburrir.
    Respecto a los motivos por los cuales un director escoge a un actor u otro, se me escapan; supongo que cuando un director escoge a alguien es porque cree firmemente que es la mejor opción. Sólo puedo hablar de como yo trato de enfrentarme a mi trabajo; y te aseguro que a mi me gusta cambiar, ocultarme tras el personaje, no me gusta salir a escena para mostrarme a mi mismo. "El mi mismo", me lo reservo para mi vida privada.
    Un abrazo.
    Ernesto Arias.

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